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23 marzo 2009

Aviso clasificado

Se solicita pianista profesional para interpretar en un concierto privado (con una persona como todo público) el Claro de Luna de Claude Debussy.

A cambio estaré dispuesta a desprenderme de toda clase de inhibiciones y reglas de etiqueta para entregarme por completo a uno de los éxtasis musicales más formidables de mi vida. Sentiré cómo antiguas lágrimas brotan desde las profundidades de mi ser. Cómo mi alma entera se estremece intensamente emocionada.

En un suspiro profundo me remontaré a épocas lejanas de colores sepia y columnas de mármol. Observaré el rostro sereno y sonriente de mujeres de tez blanca con cabellos castaños que bailan con el viento. Veré su quietud de seda bañada en blanca luz y entre susurros me serán revelados los secretos que la vida aún no me ha contado. Abandonaré las palabras y las ideas. Y hasta me olvidaré de mí misma. Seré piano. Seré dedos rozando el marifl. Seré vibración en el aire...

Después no seré más que una masa innerte tendida en el piso con el corazón en flor.


Claude Debussy - Clair de lune


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Foto tomada del Flickr de Sir_Leif

11 marzo 2009

Alas de papel y engrudo

Hay días en que me pesa el corazón. Tanto me pesa que debo inclinar mi cuerpo y agachar la mirada para poder seguir caminando y entonces se arrastra por el suelo porque se llena de preguntas [sin respuestas], de anhelos [insatisfechos], de sueños [truncados] y de amor [desconfiado]. Angustiado se esconde entre mis senos y desde su jaula de costillas observa incrédulo su alrededor, tiembla ante el paso del tiempo y llora vida y sangre hundido en su temor.

En esos días lo tomo entre mis manos y de un soplido le quito las grandes pelusas pesadas que lo sujetan, le coloco dos alas verdes de papel y engrudo y lo echo al cielo. Lo vuelo para que se aleje de la tierra por un momento y en el viaje logre desprenderse de la envidia, la ambición, la pretención y el egoísmo; para que olvide la agobiante obligación de ser feliz y en la sencillez de su revoloteo encuentre la auténtica felicidad.

Entre subidas y bajadas, marometas y clavadas explora el firmamento buscando a quien escuche, abrace, se deje besar y desnudar, un compañero con quien hacer el amor de día y de noche, en un cuarto oscuro, bajo la lluvia, en un pantano o en el parque, en medio de la gente.

Después aterriza riendo rítimicamente en mi pecho, inspira profundo y se hincha de imaginación. Ya puede recrear el mundo y lo transforma.

Y nos vamos a jugar por ahí... visitamos las tristes letras de un "tal vez" e intentamos colocarles una sonrisa, invitarlas al recreo. Creamos juegos entre tinta, teclas, música y garabatos. Observamos alegres el pasto, los perros, las hojas y las palabras. E inevitablmente empiezo a flotar.